Luego de varios cambios de planes, toca aceptar el miedo.

Aceptar y entender las emociones es algo que es bien visto cuando son «buenas emociones». Desde chiquitos nos enseñan a no llorar si nos caemos, que no es nada, que ya pasa. Crecemos con la idea que llorar es de débiles, que el miedo es malo, que tenemos que vencerlo y ya. Que no podemos estar tristes porque siempre hay alguien más jodido que nosotros (y es cierto, pero eso no debe invalidar los sentimientos y emociones y cómo lo manejamos) . Así nos criaron y es lo que aprendieron nuestros padres de sus padres. De seguro a ellos les era aún más difícil demostrar y entender sus emociones.

Cuando empecé a atenderme con Karla no estaba embarazada , ni estaba en nuestros planes. Luego quedé embarazada y le pregunté por el parto, me comentó que ya no hacía partos en casa. Primer shock, porque yo asumía que sí. Me habló de la opción que estaba en proceso que sonaba genial: el Panama Clinic iba a terminar «pronto» e iba a tener tinas listas para partos en agua. La elección de poder realizar la labor y parto en el mismo cuarto sin que te estén interrumpiendo. Me tranquilicé bastante con esa opción.

Ya cuando estuve más avanzada, como a los 6 ó 7 meses me comuniqué con ellos y cuadramos un tour por las instalaciones que será tremenda opción cuando esté listo ☹. Pero cuando llegué y vi que las piscinas no se podrían usar porque la certificación todavía no estaría lista, me frikié de nuevo. Ya cuando veía los cuartos de labor, expulsivo y de operaciones, mi cabeza solo repetía que no iba a estar la piscina para relajarme y poder parir como quería. Tomé fotos para mostrarle a André. En automático le respondí al joven que me atendió muy bien , pero ya quería irme.

Ese día me dio miedo y lloré. Tener que cambiar mi plan, mi recuerdo de un parto maravilloso, ahora tener que adaptarme a algo nuevo, que me parece incómodo y frío.

Ya con el pasar de los días y en la próxima cita le pregunté de la opción de una doula para que me acompañara durante la labor en la casa y lograr llegar al hospital lo más avanzada posible. Me recomendó a Ligia y ya de ahí nos reunimos en 2 ocasiones, luego fuimos a un curso con Ethel y ella y estaba envalentonada, motivada que aún siendo una nueva experiencia, no tenía que ser mala.

Se acerca el día y resulta inminente. Quiero que sea un parto como el de Adrián. Ya estamos en la semana 39 y 2 días . Tomé fotitos para guardar los recuerdos de esta super panza, que a pesar que he ganado menos peso que con Adrián, está gigante. Me han dicho que es porque ya el cuerpo hizo espacio con el primer embarazo. Y lo que también me alegra y tranquiliza es que la doctora, en las charlas y en el libro que leí, todas concluyen que las contracciones son más eficientes, la labor es más rápida con el segundo parto. So, esperemos que en el día 0 mi cuerpo recuerde y optimice lo que logramos hace unos años atrás. 💪🏼

We can do it…again!
Pronto conoceré mi otro gran amor

Bueno y espero que el próximo post ya sea con Amanda en brazos y no más en la panza. 🤱

Saludos,

GB

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